Un pibe con problemitas íntimos
asociados a situaciones drásticas emocionales, decide por tanto alejarse del
mundillo femenino; un ex ex ex recontra ex que reaparece 23 años después, pide
el celu y propicia charlas hot por WhatsApp; un lanzado joven que ni bien
crusheamos me tira "vamos al cine?" antes de
un “Cómo andás? y aún no vimos nada; un match de Tinder que dijo
"hacerse un ratito" (que nunca llegó) para conocernos, y un medio
pirata que aparece cada tanto... -porque no me quiero
enganchar con alguien "ocupado"- son apenas algunos de los que frizzé. Y si. Definitivamente
tengo el freezer lleno de pibes que: o no tienen tiempo, físico y/o ganas pero
tampoco se hacen cargo de cortar (lo que en muchos casos jamás existió) y te
“guardan” virtualmente.
La
cosa es que en la realidad de 35 grados de calor de Buenos Aires tengo muchas
charlas digitales, planes, ideas y hasta ilusiones de que pasen cosas pero
nada, nada, absolutamente nada en concreto. Una visita fallida del técnico del
Aire, una pelea absurda con un compañero de trabajo y el corte de luz en la
oficina hacen que este lunes sea el más lunes de todos los del año y vos te
prometas no salir por miedo a que se te caiga un piano en la cabeza.
Pensas y repensás pendientes, y aunque sos acérrima defensora que no creer en la cábalas hoy, por las dudas no arrancás nada. Ni te aminás a preguntarle a que te debe guita, o con quien ibas a salir si será hoy o no. Ni te animás a hacer una compra online, no sea cosa de ser víctima de un ladrón informático.
Charlando
el finde con amigas comparábamos las Apps de citas con los boliches comunes de
nuestra adolescencia y una dijo: Si al final es igual. Vos entrás (como antes
te apersonabas en el boliche), si sabés que está tal o cual. Si crees que vas a
encontrar “algo”. Y, cuando sufrís muchas desventuras, al igual que en los
boliches, no entrás más. Por cuidar lo poco que queda entero de tu corazón. Por
preservarte. Por no caer más con algún gil que no sabe lo que quiere pero lo
quiere ya. Por evitar al que solo da vueltas y se hace el canchero en el
anonimato, pero cuando vos proponés verse se borra hasta del chat.
Parece
que tantos años de tantos avances que nos creímos
tener las mujeres no fueron tales. Ellos siguen pensando que la mina que encara
es trola. Que si es ella la que te pide el teléfono es re trola. Y que si en la
primera cita entrega: es la más grande de todas las trolas y vos que sos un
señor no puede tener una novia con tales características (aunque se mueran por
que pase todo eso en la primera cita).
Es que al final dicen que las mujeres somos las histéricas, pero los
hombres dicen millones de veces SI cuando quieren decir que NO. Todos son
liberales de la boca para afuera. Con la mujer de otro. Pero la SUYA (que jamás
somos de nadie, apenas si compatibilizamos compartimos vida juntos) tiene que
ser así. Se recontra quejan de las minas que tienen a los pibes cortitos.
Critican a los pollerudos. Pero les encanta serlo. ¿Ven que son un corso a
contramano? ¿Ven que ustedes tampoco saben lo que quieren? Quieren tantas
contradicciones como nosotras. Pero autodefiniéndose como simples. Será por eso
que en la ciudad y en el mundo vive cada vez más gente sola. Gente que no cede,
pero tampoco se miente para estar al lado de alguien. Gente fiel a si misma.
Si, seguro con un millón de mambos. Pero fiel a sí misma. Personas, hombres y
mujeres que, serían capaces de “negociar” si vieran que del otro lado, su
futuro partener le ofrece la misma igualdad. ¿Y vos? ¿Sentís que cedés más o
menos que el otro?

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