viernes, 12 de mayo de 2017

Buscado

Un partenaire cultural. Que le guste hacerse el turista en la ciudad, pero conozca cada calle y me pueda contar algo que no se. Que se cope con ver cine francés y se emocione con el cine argentino. Que no me ponga cara si le digo de visitar museos. Que le guste caminar y sentarse a leer en algún banco de plaza que dé al sol.


Un fijo discontinuo que se banque mis días y horas imposibles. Mis findes por medio, mis chats o llamadas entre las 22 y 23. Mis rayes de estar sola y los pedidos de auxilio a cualquier hora. Que me acompañe a la distancia, pero que con sus palabras lo pueda sentir cerca. Alguien con quien embarcarme en charlas interminables, profundas y ridículas, que no persigan ningún fin más allá que de compartir opiniones, aprender el uno del otro y reírnos de nosotros mismos.


Un  todoterreno que se banque el mate lavado, la necesidad de salir de casa al menos una vez al día, mis limitaciones en la cocina y la vergüencita que doy andando en bici. Ah, y que si estoy mal, me diga que todo va a  estar bien, mientras me abraza durante 20 minutos.


Busco a alguien que no le tenga miedo al error. Así la embarramos juntos, y aprendemos y nos conocemos y la sacamos adelante juntos. No quiero llevar, ni que me lleven. Quiero un compañero de ruta que vaya al lado mío. Que si alguna vez nos retrasamos, sea solo para tomar envión, o tirarnos del brazo para seguir, pero juntos.


No sé si tiene un nombre lo que busco. ¿Pareja, novio, chongo, PeorEsNada, ElDeTurno, Amigos con o sin derechos? Tampoco creo en las etiquetas. No es un puesto de trabajo, ni hay contrato. Aunque... Sí. Tal vez pido mucho. Soy exigente. Pasa que cuando me doy, no mido. Y pretendo que el otro haga lo mismo.

viernes, 5 de mayo de 2017

El amor en los tiempos de WhatsApp

Malditos dos tildes que me dicen que me leíste y no me respondiste. ¿No ves que mi cabecita loca, a la que le cuesta no pensar, se enreda como un ovillo tironeado por un gato entre mil excusas? No puede,está trabajando, está manejando, no sabe qué poner, si sabe pero no quiere quedar mal, no le importa responder, en realidad quiere verte pero no sabe qué decir, tiene mil chats abiertos y está respondiendo otros, se quiere hacer desear…
No sé... vos por las dudas no le escribas más… que responda che, la pregunta es clarita… si, mbue pero tiene sentido si la responde al toque, sino es un torre… uh,che tan difícil es comunicarse??? O soy yo que como me dedico a comunicación espero que todos seamos así… educados..veloces… si ya se. Mi tema es que tengo tantas ganas de verlo, que no veo la hora de que me diga: ¿Cuándo nos vemos? ¿Tomamos algo? ¿Voy o venís? ahahah ¡Decime algooo!!! ¿Me tenés miedo? ¿Avasallo con preguntas?...Aww...respondé aunque sea con una carita que no diga nada… el whats tiene hasta ese escape… ¡qué increíble!!!
Me hago la dura. No contesto. Cada tanto entro y veo cuál fue tu última hora de conexión. A veces saltás “en línea” y me voy corriendo como perro que tiró la olla, para que no pienses que estoy ahí ansiosa esperando que contestes. Aunque lo esté. Al rato veo que me mandás un audio. Naa, LRPMQLP estoy en el bondi y no puedo escucharlos. Trato de cazar algún Wifi abierto a ver si te puedo escuchar antes de llegar a casa, mientras me imagino mil mensajes con tu voz… esa que me gusta tanto… porque es sencilla, espontánea. Porque te olvidás las eses y las haches las hacés jotas. Me encantás demasiado. Por fin te escucho. Me encantás más. Si, con lo imbécil que estoy con vos podría escuchar hasta tres veces los números de la Lotería vespertina y suspirar.
En fin. Nada. Hablamos de unos arreglos de casa, de que te gusta cocinar, y estudias y trabajas y yo te digo que sos el hombre perfecto; y entonces te insinuás… y tirás onda seductora y yo me re prendería pero sé cómo terminan esos chats que arrancan con “Qué te gusta o qué me harías” y decido pasar de largo. El último sábado que lo hicimos quedamos los dos tan al palo que no se si estuvo bueno.
El releerme me hace pensar dos cosas. Una que hace más o menos dos meses que “estamos” chateando… y si bien hablamos varias veces de vernos no se dio. Pero en el medio creo que pude llegar a conocerte un montón. Sé más o menos qué hacés a qué hora, sea semana o finde. Sé algunas cosas de tu familia, tu trabajo y amigos. Sé que sos muy fan del asado y el tintillo te puede. Aunque los viernes son de pizza y cerveza. Sé que dormís sin ropa (o lo tiraste para ver qué onda). Que te dormís muy tarde, tipo 12. Y arrancás bien temprano, tipo 6, con mate. Que sos medio despiste y un día no te acordabas dónde dejaste el auto. Que en algunos temas sos intransigente. Y te encabronás. Que en otras sos muy responsable y ubicado. Y que más allá de alguna que otra frase picarona, no sos el típico machista que uno imaginaría de quien trabaja en el campo con animales. Vos no. Sos de esos tipos que entiende al trabajo como un medio, y no como un fin. Que sabe que todos debemos hacerlo para salir adelante, darse gustos y crecer. Y eso. Que para tus 35 puede que parezcas más, por hacer tantos años que vivís solo y no lo padecés para nada.
DAAAALLLEEE. Después de todo esto, ¿no me gradué de vos? ¿No me me merezco un viaje a conocerte de verdad? Cara a cara, piel a piel y ver qué sale. Necesito saber si sos más o menos el que imaginé o nada que ver. ¿Qué decís?

jueves, 4 de mayo de 2017

Huelga de vos

A partir de este momento me declaro en huelga permanente de vos. Me cansé de esperar. De dar señales. De pensar y creerme excusas que ni vos me inventás. Ya no va más. Creo que la remé demasiado. Remé de más. Si alguna parte de vos tiene algún mínimo interés en mí: demostralo. Escribí vos. Aparecé. Chateá. Mirá. Buscame. Hablame. Lo que sea. Pero que surja de vos. Yo ya no lo voy a hacer más. Porque me siento perdida en un monólogo que apenas interrumpís con monosílabos o frases de tres palabras. Corroboro lo que te dije ayer. No, no sos el hombre perfecto. Aunque tengas todo lo que a mi me gusta y no hagas todo lo que no me gusta. Hay algo que me encanta y no hacés: responder a tiempo. Seguir un diálogo. Hacer que esto sea un ida y vuelta. Y no una conversación de sordos. Basta para mi y basta para todos. Hasta acá llegué. Me aburrí de tu no vos. ¿Estás acá o no? Definite. No quiero nada más que tener las cosas claras. ¿Entras o te vas? Pero no te quedes en la puerta porque estorbás. Ahí estás vos. En la puerta. Sin dejar entrar a otros, pero sin entrar por mi. CORRETE entonces. Dejame ser. Dejame seguir. Si no te importo tené los huevos suficientes para decirmelo. Porque hoy todo es “dejar ser” porque hoy todos “tenemos que suponer lo que otro dice cuando no dice”. Tan jodidos, tan rebuscados nos volvimos. ¿Pasó de moda decir las cosas de frente? Qué lástima. Era tan lindo ver los ojos del otro cuando una hablaba… sea bueno o malo lo que decíamos, esas palabras tenían una decodificación especial cuando se acompañaba de gestos y miradas. Qué gran pérdida. No me importa. Yo ya arranqué mi huelga de vos. Y es por tiempo indefinido. Igual que vos. Y aunque no sea una marcha, ni piquete, ni corte de calle que aparezca en la tele, la movilización irá por dentro. Cambiando mi imagen de vos. Convirtiéndote en olvido. Tristemente convencida de que no sos como te imaginé.