Malditos dos tildes que me dicen que me leíste y no me respondiste. ¿No ves que mi cabecita loca, a la que le cuesta no pensar, se enreda como un ovillo tironeado por un gato entre mil excusas? No puede,está trabajando, está manejando, no sabe qué poner, si sabe pero no quiere quedar mal, no le importa responder, en realidad quiere verte pero no sabe qué decir, tiene mil chats abiertos y está respondiendo otros, se quiere hacer desear…
No sé... vos por las dudas no le escribas más… que responda che, la pregunta es clarita… si, mbue pero tiene sentido si la responde al toque, sino es un torre… uh,che tan difícil es comunicarse??? O soy yo que como me dedico a comunicación espero que todos seamos así… educados..veloces… si ya se. Mi tema es que tengo tantas ganas de verlo, que no veo la hora de que me diga: ¿Cuándo nos vemos? ¿Tomamos algo? ¿Voy o venís? ahahah ¡Decime algooo!!! ¿Me tenés miedo? ¿Avasallo con preguntas?...Aww...respondé aunque sea con una carita que no diga nada… el whats tiene hasta ese escape… ¡qué increíble!!!
Me hago la dura. No contesto. Cada tanto entro y veo cuál fue tu última hora de conexión. A veces saltás “en línea” y me voy corriendo como perro que tiró la olla, para que no pienses que estoy ahí ansiosa esperando que contestes. Aunque lo esté. Al rato veo que me mandás un audio. Naa, LRPMQLP estoy en el bondi y no puedo escucharlos. Trato de cazar algún Wifi abierto a ver si te puedo escuchar antes de llegar a casa, mientras me imagino mil mensajes con tu voz… esa que me gusta tanto… porque es sencilla, espontánea. Porque te olvidás las eses y las haches las hacés jotas. Me encantás demasiado. Por fin te escucho. Me encantás más. Si, con lo imbécil que estoy con vos podría escuchar hasta tres veces los números de la Lotería vespertina y suspirar.
En fin. Nada. Hablamos de unos arreglos de casa, de que te gusta cocinar, y estudias y trabajas y yo te digo que sos el hombre perfecto; y entonces te insinuás… y tirás onda seductora y yo me re prendería pero sé cómo terminan esos chats que arrancan con “Qué te gusta o qué me harías” y decido pasar de largo. El último sábado que lo hicimos quedamos los dos tan al palo que no se si estuvo bueno.
El releerme me hace pensar dos cosas. Una que hace más o menos dos meses que “estamos” chateando… y si bien hablamos varias veces de vernos no se dio. Pero en el medio creo que pude llegar a conocerte un montón. Sé más o menos qué hacés a qué hora, sea semana o finde. Sé algunas cosas de tu familia, tu trabajo y amigos. Sé que sos muy fan del asado y el tintillo te puede. Aunque los viernes son de pizza y cerveza. Sé que dormís sin ropa (o lo tiraste para ver qué onda). Que te dormís muy tarde, tipo 12. Y arrancás bien temprano, tipo 6, con mate. Que sos medio despiste y un día no te acordabas dónde dejaste el auto. Que en algunos temas sos intransigente. Y te encabronás. Que en otras sos muy responsable y ubicado. Y que más allá de alguna que otra frase picarona, no sos el típico machista que uno imaginaría de quien trabaja en el campo con animales. Vos no. Sos de esos tipos que entiende al trabajo como un medio, y no como un fin. Que sabe que todos debemos hacerlo para salir adelante, darse gustos y crecer. Y eso. Que para tus 35 puede que parezcas más, por hacer tantos años que vivís solo y no lo padecés para nada.
DAAAALLLEEE. Después de todo esto, ¿no me gradué de vos? ¿No me me merezco un viaje a conocerte de verdad? Cara a cara, piel a piel y ver qué sale. Necesito saber si sos más o menos el que imaginé o nada que ver. ¿Qué decís?