jueves, 28 de septiembre de 2017

Odiame

Hola… mbue no te voy a robar mucho tiempo. Es sencillo. Ehh… necesitaría… si es posible… que hagas todo para que te odie. Sí, así como escuchás. Hacé de cuenta que soy la peor persona del mundo y descargá toda tu ira en mí. Dale, sacala. Me la rebanco. Es exactamente lo que necsito hoy. Pooorfa.

Si, tal vez nos lleve un ratito meternos en los personajes. Pero nos tiene que salir tan bien como para un Oscar. Como para creérmelo posta. ¿Crees que podrás? Yo estoy segura que sí. Re confío en vos y tus sobrados dotes actorales.

Estoy convencida que es lo mejor que nos puede pasar. Porque vos estás armando una relación seria con esta chica que empezaste a salir y claramente la única forma en la que creo que te puedo olvidar es así.

Ya sé, suena loco, pero… creeme, yo hace 38 años que vivo conmigo y se lo que me molesta. Por ejemplo haceme sentir vulnerable, poca cosa. Decime que no me da la cabeza para algo, o no mejor… decime que no sé hacer nada bien. Que soy re inútil. Que soy mala madre o que mis hijos me van a odiar cuando se enteren lo que pasó. Que además de no saber cocinar, soy super charlatana, que no me entero cuándo me tengo que callar. Que estoy gorda y me creo mil solo porque “se me dio” con un pibe 15 años menor.

Decime que no querés perder más tiempo con una mina que no tiene ni la más puta idea de lo que es Pokemón. Con una piba que te pregunta cosas del Whats porque no lo termina de entender. Que es una especie de momia viviente que le gusta salir y caminar sin rumbo, en vez de estar y no estar porque te consume el celular. Ahora, eso sí, te pido que una vez que arranques no vayas marcha atrás. Necesito que no te arrepientas. Que no me abraces fuerte, ni me preguntes cómo estoy, ni me mires con ganas, ni si quiera me digas qué linda está… Necesito odiarte. No me sirve el gris, los vaivenes, la incoherencia, el quererme de una forma que yo no te quiero. Perdón. Ya sé que como la “mayor” debería comportarme de otra manera. Ser adulta y asumirlo, siendo “amigos”. Creeme que lo intenté y no me sale. Me hiere cada abrazo más. Lo peor es que me gustan tanto que no solo no puedo evitarlos, sino que trato de generarlos.


En síntesis, solo te pido que me odies, que de alguna manera distópica quiero conseguir que me ames aunque sea al revés.

Frizados

Un pibe con problemitas íntimos asociados a situaciones drásticas emocionales, decide por tanto alejarse del mundillo femenino; un ex ex ex recontra ex que reaparece 23 años después, pide el celu y propicia charlas hot por WhatsApp; un lanzado joven que ni bien crusheamos me tira "vamos al cine?" antes de un “Cómo andás? y aún no vimos nada; un match de Tinder que dijo "hacerse un ratito" (que nunca llegó) para conocernos, y un medio pirata que aparece cada tanto... -porque no me quiero enganchar con alguien "ocupado"- son apenas algunos de los que frizzé. Y si. Definitivamente tengo el freezer lleno de pibes que: o no tienen tiempo, físico y/o ganas pero tampoco se hacen cargo de cortar (lo que en muchos casos jamás existió) y te “guardan” virtualmente.

La cosa es que en la realidad de 35 grados de calor de Buenos Aires tengo muchas charlas digitales, planes, ideas y hasta ilusiones de que pasen cosas pero nada, nada, absolutamente nada en concreto. Una visita fallida del técnico del Aire, una pelea absurda con un compañero de trabajo y el corte de luz en la oficina hacen que este lunes sea el más lunes de todos los del año y vos te prometas no salir por miedo a que se te caiga un piano en la cabeza.

Pensas y repensás pendientes, y aunque sos acérrima defensora que no creer en la cábalas hoy, por las dudas no arrancás nada. Ni te aminás a preguntarle a que te debe guita, o con quien ibas a salir si será hoy o no. Ni te animás a hacer una compra online, no sea cosa de ser víctima de un ladrón informático.

Charlando el finde con amigas comparábamos las Apps de citas con los boliches comunes de nuestra adolescencia y una dijo: Si al final es igual. Vos entrás (como antes te apersonabas en el boliche), si sabés que está tal o cual. Si crees que vas a encontrar “algo”. Y, cuando sufrís muchas desventuras, al igual que en los boliches, no entrás más. Por cuidar lo poco que queda entero de tu corazón. Por preservarte. Por no caer más con algún gil que no sabe lo que quiere pero lo quiere ya. Por evitar al que solo da vueltas y se hace el canchero en el anonimato, pero cuando vos proponés verse se borra hasta del chat.

Parece que tantos años de tantos avances que nos creímos tener las mujeres no fueron tales. Ellos siguen pensando que la mina que encara es trola. Que si es ella la que te pide el teléfono es re trola. Y que si en la primera cita entrega: es la más grande de todas las trolas y vos que sos un señor no puede tener una novia con tales características (aunque se mueran por que pase todo eso en la primera cita).


Es que al final dicen que las mujeres somos las histéricas, pero los hombres dicen millones de veces SI cuando quieren decir que NO. Todos son liberales de la boca para afuera. Con la mujer de otro. Pero la SUYA (que jamás somos de nadie, apenas si compatibilizamos compartimos vida juntos) tiene que ser así. Se recontra quejan de las minas que tienen a los pibes cortitos. Critican a los pollerudos. Pero les encanta serlo. ¿Ven que son un corso a contramano? ¿Ven que ustedes tampoco saben lo que quieren? Quieren tantas contradicciones como nosotras. Pero autodefiniéndose como simples. Será por eso que en la ciudad y en el mundo vive cada vez más gente sola. Gente que no cede, pero tampoco se miente para estar al lado de alguien. Gente fiel a si misma. Si, seguro con un millón de mambos. Pero fiel a sí misma. Personas, hombres y mujeres que, serían capaces de “negociar” si vieran que del otro lado, su futuro partener le ofrece la misma igualdad. ¿Y vos? ¿Sentís que cedés más o menos que el otro?