viernes, 10 de noviembre de 2017

Basta

Posta. Basta. Me harté de verdad. Si te banco es porque sé que nos quedan 14 largos años de criar a nuestros hijos. No te soporto, pero al menos tengo la madurez de mirarte a la cara. De saludarte (y no solo en el Juzgado). De preguntar, de llamar, de proponer, de querer arreglar temas. De ser por vos todos los temas nos superarían y se nos caerían encima... porque no resolveríamos nada y pondríamos parches por doquier.

Yo tengo que entener. Siempre te tengo que entender. Porque te dejé. Porque seguís dolido. Porque no lo asumís. Porque te cayó como un balde de agua fría. Porque no te imaginabas. Porque no tenés un trabajo fijo. Porque no cobrás lo que te gustaría. Porque hacés un esfuerzo (vos solo, no?). Porque te pido mucha plata. Porque viajás. Porque no entiendo tus tiempos. Porque, porque, porque... BAASSTAA.

¿Y alguna vez se te ocurrió tratar de entenderme a mi? En porque te dejé. En porqué no me duele. En cómo lo procesé tan rápido. En porque me resulta increíble que no te dieras cuenta de que estaba todo mal. En que yo sí tengo trabajo fijo y un horario que cumplir para pagar el 120% de la vida de tus hijos. En que yo tampoco gano lo que quiero o necesito. En que yo hice y hago un esfuerzo descomunal desde que dejaste la casa... En para todo lo que no te pido plata y pago. En porqué no quiero que viajen tan seguido los chicos... y sobretodo: Porque te cuesta tanto aceptar que la pareja ya fue y ahora TENÉS que cumplir el rol padre separado (es una obligación, no una elección) y dialogar con su madre para darles el ejemplo, de que dos personas adultas pueden llegar a acuerdos y trabajar en equipo más allá de que en lo personal no se tengan cariño. Y sí, va a haber peleas y discusiones. Miles. Si las había juntos se van a multiplicar por separado. Pero solo el intercambio de ideas, en un marco de respeto y con el foco puesto en el bienestar de dos hijos que no tienen ninguna culpa de nuestras diferencias, va a permitirles ser felices y algún día ellos sí proyectar tener una pareja y luego una familia sin miedo a fracasar (como nosotros).

¿Qué pido? Poner a los chicos como Norte de nuestras vidas. Que sí, ya no son el mismo camino. Pero nos vamos a cruzar infinidad de veces. Pido paciencia, tolerancia a la opinión del otro y diáologo. Mucho diálogo. Para bien o para mal la única manera en que el mundo evolucionó fue con acuerdos, charlas e intercambios.

Sí. Me tenés repodrida. Pero el amor por mis hijos es mayor a todo enojo. Y dije enojo, ni odio ni rencor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario